Servicios

En Espai Sinàptic ofrecemos varios servicios para cubrir diferentes necesidades de forma individualizada.

Dificultades del aprendizaje

Dislexia:
Cuando hablamos de dislexia, nos referimos a la dificultad del aprendizaje específica para aprender y desarrollar correctamente la lectura, siempre y cuando se haya recibido escolarización, su cociente intelectual no esté por debajo del límite inferior, tenga motivación y posea los recursos necesarios. Normalmente se detecta en la etapa escolar y su prevalencia es del 10% aproximadamente, por tanto 10 de cada 100 niños y niñas padecen estas dificultades.
No se trata de un retraso del neurodesarrollo, sino de una alteración, lo cual significa que se mantiene a través del tiempo en mayor o menor magnitud dependiendo de la persona y la edad, al tratarse de una entidad heterogénea. Podemos tener sospechas sobre dificultades en la lectura tempranamente y lo adecuado sería hacer una intervención temprana, pero no se puede hacer un diagnóstico hasta los 7-8 años de edad.
Como consecuencia de esta, aparecen dificultades en el ámbito escolar al tener que aprender a través del medio escrito. No obstante, la dislexia no significa que dicha persona no sea capaz conseguir unos estudios de tipo medio o superior si se lo propone, pero sí va a necesitar una gran motivación, dedicación y esfuerzo, además de recursos para disminuir las dificultades causadas por la dislexia.
Disponemos de 3 estrategias principales de intervención: preventiva, de mejora y compensatoria.
Como curiosidad, varios personajes famosos han hecho público que conviven con esta misma dificultad, la cual no les ha impedido conseguir grandes éxitos. Algunos de ellos son Steve Jobs, Steven Spielberg, Pau Donés, Keira Knightley y Orlando Bloom.

Disgrafía:
Se trata de dificultades en el aprendizaje de la escritura como consecuencia de una disfunción grafomotora, apareciendo de esta forma una grafía de baja calidad y a menudo difícil de leer. Se considera disgrafía siempre y cuando el cociente intelectual no esté por debajo del límite inferior, se haya recibido una correcta estimulación y con ausencia de trastornos sensoriales, emocionales y neurológicos graves. No podemos hablar de disgrafía antes de los 6-7 años, aunque sí podemos observar algunas características típicas antes de dicha edad.
Para trabajar la disgrafía contamos con 2 medidas de intervención: restitutorias y compensatorias.

Disortografía:
Es la dificultad del aprendizaje relacionada con la incapacidad para redactar correctamente las palabras escritas. Es decir, afecta a la composición y contenido de las palabras, pero no a la grafía. Muchos alumnos presentan estas dificultades por falta de un diagnóstico adecuado y estas pueden persistir durante toda su trayectoria académica, causando sufrimiento y baja autoestima. Una intervención temprana y adecuada puede ayudar a resolver gran parte de las dificultades.
Las estrategias de intervención se llevan a cabo sobre los factores asociados al fracaso ortográfico, errores ortográficos, errores de ortografía visual y errores de reglas ortográficas.

Discalculia:
Cuando la dificultad específica del aprendizaje es el cálculo de operaciones matemáticas. Aparece de manera innata y no viene dada por consecuencia de una baja capacidad intelectual, déficit sensorial, enfermedad médica ni escolarización deficitaria. Afecta tanto a nivel académico, dando como resultado bajas calificaciones en matemáticas (el resto de asignaturas no se ven afectadas) como en la vida diaria, al realizar actividades que requieren el cálculo (por ejemplo, al comprar). Tiene una prevalencia del 6%.
Para trabajar la discalculia contamos con 2 medidas de intervención: restitutorias y compensatorias.

Trastorno del aprendizaje no verbal:
Este trastorno se caracteriza por dificultades del aprendizaje en las áreas de coordinación motora (esto se traduce en dificultades en tareas cotidianas como escribir, vestirse o realizar deportes), habilidades perceptivas y espaciales (dificultades con el dibujo, puzzles u orientarse en mapas) y comunicación y relaciones sociales (dificultades al tener que interpretar gestos e ironías). Consecuentemente aparece un deterioro significativo de la vida diaria y baja autoestima. Su inicio es precoz y los síntomas son más evidentes cuando el niño se acerca a la etapa de la adolescencia.
La intervención que se realiza en el caso del TANV es a través de la estimulación cognitiva de las áreas objetivo que se establezcan en el plan de intervención individualizado de cada niño.

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad:
Conocido por sus siglas TDAH, se caracteriza por la presencia de dificultades atencionales, conductas impulsivas y un exceso de actividad (aunque no todos los niños con este diagnóstico presentan necesariamente esta última). Afecta el área cognitivo, conductual, emocional, físico, académico y social. Como consecuencia, el niño presenta un rendimiento muy inferior a su capacidad intelectual, que al final puede terminar comprometiendo su futuro si no se trata adecuadamente. Su prevalencia es del 8%, iniciándose en edad preescolar y perdurando hasta la edad adulta.
El tratamiento preferente es el que combina tratamiento médico y cognitivo-conductual, apoyo familiar y escolar. Además, la complementación del tratamiento con estimulación cognitiva ayuda a mejorar las funciones cognitivas que se ven afectadas por este trastorno.

Estimulación cognitiva

La estimulación cognitiva son un conjunto de ejercicios destinados al desarrollo o mantenimiento de las funciones cognitivas. En caso de daño cerebral adquirido, la intervención consiste en la rehabilitación de las funciones cognitivas dañadas y fortalecimiento de las preservadas.

Para llevar a cabo la estimulación cognitiva trabajamos las siguientes funciones cognitivas:

· Orientación:
Función que nos permite tomar conciencia del entorno en el que estamos y sobre uno mismo.
· Atención:
Función que permite focalizarnos en los estímulos de interés e ignorar a los no relevantes.
· Velocidad de procesamiento:
Función encargada del grado de agilidad cerebral para realizar tareas.
· Memoria:
Función que permite guardar información y recordarla de manera voluntaria cuando la precisamos.
· Lenguaje:
Función que permite expresarnos verbalmente tanto de forma oral como escrita gracias a los procesos de codificación y descodificación.
· Funciones ejecutivas:
Compuestas por un subgrupo de procesos, los cuales nos permiten tener habilidades suficientes para crear un plan que nos ayude a lograr nuestro objetivo. Este subgrupo esta formado por los siguientes procesos: planificación, razonamiento, toma de decisiones, flexibilidad cognitiva, capacidad de inhibición y memoria de trabajo.
· Praxias:
Función que nos permite hacer los movimientos necesarios para ejecutar una tarea aprendida de forma intencionada.
· Gnosias:
Función que nos permite tener la habilidad de poder identificar estímulos (objetos/personas) anteriormente asimilados mediante los cinco sentidos.

  • Niños:
    La estimulación cognitiva en niños permite mejorar el desarrollo de las funciones cognitivas, repercutiendo en una mejora a nivel académico y en la vida diaria.
    En el caso de niños que ya desde muy pequeños (entre 0 y 6 años) presenten problemas o estén en riesgo de padecerlos, se recomienda la estimulación temprana para conseguir que dichos problemas afecten en la menor medida posible a nivel social, académico y personal.
  • Adultos mayores:
    La estimulación cognitiva en adultos mayores ayuda al mantenimiento de las funciones cognitivas y prevención del deterioro cognitivo.
    En el caso de demencia, se recomienda sobre todo la estimulación cognitiva en las fases iniciales, donde el deterioro cognitivo es leve, ya que ayuda al mantenimiento de las funciones cognitivas preservadas y a la ralentización del deterioro de las funciones cognitivas afectadas, evitando de esta forma la rápida evolución de la enfermedad.

Asesoría y apoyo profesional

  • Orientación y asesoramiento.
  • Motivación y autoestima.
  • Inteligencia emocional.
  • Recursos para mejorar el rendimiento académico:
    • Aprender buenos hábitos y estrategias.
    • Planificación y organización del estudio.

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